8 ene. 2013

Por un 2013 agradecido


Ayer noche llevé a mi hija a ver Los Miserables, y de camino a casa estuvimos hablando de lo bien que habían reflejado la miseria y la pobreza de aquella época. Me hizo recordar una conversación que tuve con mi profesor de Inglés cuando era adolescente, en esos años devoraba todos los libros de Jean Austen que encontraba y la inocente y romántica que había en mi le dijo lo mucho que me habría gustado nacer en ese siglo en lugar de en el presente. Me miró por encima de sus gafas y me dijo: "Las posibilidades que habrías tenido de haber nacido en una familia aristocrática van de mínimas a ninguna. Habrías nacido campesina y la mitad de tus hijos habrían muerto en la infancia. El olor de la viruela y las plagas habrían invadido tu mundo y probablemente morirías a los 40 años." ZAS. Vuelta a la realidad. Y sí, me encantaba ese profesor porque siempre me hacía pensar.

 
Treinta años después todavía me hago la misma pregunta: ¿Por qué algunas personas nacen con todas las ventajas y oportunidades del mundo y otras nacen en situaciones que hacen de sus vidas una lucha constante? Trabajar con orfanatos sin apenas recursos ha cementado esa pregunta mucho más, y sobretodo cuando se trata de los niños.   


He visto cosas demasiado tristes cuando se abandonan niños con necesidades médicas. Demasiado dolor cuando los niños crecen sin unos padres que les quieran. Desde que adopté a mis propios hijos, ellos no han vuelto a pasar hambre de verdad. Siempre han tenido zapatos y mantas abrigadas para dormir. Van al médico siempre que están enfermos y por supuesto, son MUY queridos. Y sí, también han ido a Disneylandia.
Hace unas semanas vi un reportaje sobre un campo de refugiados a las afueras de Siria y todos los niños estaban descalzos en la nieve. Sus deditos estaban rojos e hinchados por la congelación y se me encogió el corazón pensando que ese era el único mundo que conocían. Así que la pregunta surgió de nuevo... ¿por qué mis hijos no pasan frío ni hambre y pueden recibir una educación mientras tantos y tantos niños en el mundo luchan sencillamente por sobrevivir?


Por supuesto no hay respuestas acertadas para esta pregunta y es una pregunta que se ha planteado durante siglos. No obstante, creo que lo más importante es que seamos CONSCIENTES de ello, porque de este modo nunca daremos nuestras vidas por sentado. Ahora con los medios y las redes sociales tenemos la capacidad de saber a todas horas qué es lo que piensa la gente, y casi siempre son quejas lo que escuchamos. Como esa mujer que protestaba en Facebook de lo terrible que fue el no poder hacerse la manicura antes de irse de vacaciones a las Bermudas. O aquel hombre que se quejaba de los "inútiles" de la autoescuela porque tuvo que esperar 20 tremendos minutos a que le atendieran.... Me pregunto si este señor se parará alguna vez a pensar en todos los niños que hay en el mundo que tienen que andar más de dos horas al día para poder acceder al agua potable.
¿No sería bueno que más y más gente (especialmente nosotros que tenemos smartphones y los usamos estando cómodos en nuestras casas con buena calefacción) se diera cuenta de lo privilegiadas que realmente son nuestras vidas comparadas con mucha gente en el mundo? Es demasiado fácil quejarse ¿no? TODOS caemos en esa trampa a veces... deberíamos mirar nuestras vidas y darnos cuenta de lo afortunados que somos


Por eso quiero brindar por un año 2013 agradecido. Que podamos todos apreciar las cosas sencillas que tan a menudo damos por sentadas, y que nuestro aprecio se vuelva acción, hacer algo que permita que muchos más niños encuentren la esperanza que se merecen.


~Amy Eldridge, CEO - Directora Ejecutiva   



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