Si su cuidadora no le deja jugar con las pelotas cuando él quiere, da golpes a la cuna y hace mucho ruido para protestar. Pero tan pronto como la cuidadora acude para ver que quiere, Max la saluda con su sonrisa más dulce. Si vienen visitas, aplaude y muestra su preciosa sonrisa (y sus dos nuevos dientes) para llamarles su atención.
Es difícil imaginar a alguien que pueda resistírsele!

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