29 mar. 2011

Viaje a Guizhou. Reflexiones.

Todos los voluntarios maravillosos de LWB saben que tengo unas cuantas normas cuando se realizan viajes oficiales. Una de ellas es que no se puede llorar cuando estamos en los orfanatos, a pesar de que sé demasiado bien que es algo que te sobrepasa a veces, cuando entras y ves una cuna detrás de la otra llena de niños sin mamá o papá. La razón para esta norma, es que no quiero que ningún cuidador malinterprete nuestras lágrimas. No quiero que sientan que los estamos juzgando. Bueno, he roto mi propia norma es este viaje, por suerte en la parte de atrás de una furgoneta y una vez ya habíamos dejado el orfanato. Algunas veces la necesidad es inmensa. Es una experiencia angustiante sujetar a un bebé diminuto y saber que necesita ayuda médica urgente, y tener que dejarlo y marcharte. he visitado 5 orfanatos en 5 días, y nuestra lista de niños que necesitan ayuda médica, crecía y crecía. Muchas veces he pensado que si alguno de nosotros abriéramos nuestra puerta y encontráramos un bebé allí – azul y luchando por respirar o con desnutrición severa, moveríamos cielo y tierra para ayudarle en ese momento. Lo llevaríamos a urgencias, llamaríamos al periódico para difundir la historia, y haríamos todo lo necesario para asegurarnos de que el bebé tuviese una segunda oportunidad. Ninguno de nosotros se alejaría de un bebé que se cruzase en nuestro camino.
Pero cuando estás en un ORFANATO, rodeada de niños, y mirando alrededor te das cuenta de que cada niño necesita algún tipo de ayuda... por donde empiezas? Como tomas decisiones? He aprendido que no hay ninguna manera buena – así que empiezas con UNO. Una vida cada vez. Y rezas para que los demás se mantengan fuertes hasta que llegue su turno, y pides a Dios que te perdone, por tomar un avión y volver a tu despensa llena y tu hogar cálido, y por esos gastos en cosas que la verdad es que no necesitas. sabiendo todo el tiempo en tu corazón que hay niños tumbados en las cunas de los orfanatos, en esos momentos, pasando hambre y luchando contra problemas médicos.
Creo que todos somos culpables de olvidar lo que tenemos. Nunca pienso en dar las gracias por la calefacción. Agua corriente? Cristales en las ventanas? Cuantos de nosotros nos plantamos delante de 4-5 pares de zapatos (o más) y decidimos cual nos vamos a poner? Cuantos de nosotros comemos algo mas que un simple bol de arroz y aún así, olvidamos lo que tenemos? Yo tendría que levantar la mano muchas veces,y me avergüenzo de tener que ir a la China rural para volver a la realidad de que hay muchos niños huérfanos. Hay muchos niños solos. Y hay muchos niños esperando a que una sola persona crea en ellos.
En este viaje, mientras los ojos de los niños se abrían por la sorpresa, y contenían el aliento cuando veían las galletas en nuestras bolsas, demasiado asustados para esperar siquiera que quizás una fuese para ellos, mi mente volvía a mis propios hijos, volviendo del colegio por la tarde y pensando en nada mas que en hacerse una pizza congelada entera, o una lata de sopa caliente. Pensaba en el bol de frutas de mi encimera, de la que siempre pueden elegir. Y como podemos tener el congelador lleno de comida, y todavía me miran con inocencia y me dicen "mamá, no hay nada de comer en casa."
Y de repente vuelvo al presente y me doy cuenta que una cuidadora me está poniendo un bebé diminuto con congelaciones en mis manos, y explica que fue encontrada en las montañas, y que la parte superior de las orejas no pudo salvarse. Y mi corazón se rompe otra vez por las necesidades inmensas de tantos niños en el mundo.
Hoy te pido que pares un momento y te preguntes si alguna vez te has sentido indulgente sobre las necesidades urgentes a las que se enfrentan muchos niños huérfanos. Es tan fácil sacarlo de nuestras mentes cuando el bebé no está a las puertas de nuestra casa, y aún así, puedo asegurarte que ese bebé diminuto es real, y tiene una gran necesidad en este momento de que alguien se preocupe por su vida.
Así que, por la niña que conocimos con cardiopatía, o el niño con un tumo facial o el bebé diminuto con fisura y pie  -  puedes hacer un regalo de 5 o 10$ para ayudarles a curarse? Te prometo que no te arrepentirás. Cuando pensamos en nuestra suerte, y luego la devolvemos  – podemos cambiar las vidas de los niños que lo necesitan.
Amy Eldridge, Directora Ejecutiva

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece impresionante la capacidad de sufrimiento y generosidad que desprendeis todas las voluntarias de LWB. Gracias por hacerme mas facil el poder ayudar y devolver a China un poquito de la alegria que mis hijas pequeñas comparten conmigo cada día. Un beso para todas Belén

Mei dijo...

Emocionantes tus palabras...me haces sentir tan pequeña, tan egoista y tan ajena...Gracias por ofercernos la posibilidad de meditar sobre todo esto que pasa en este pequeño GRAN mundo...Tengo dos hijos de China y nada de lo que allí les ocurra a los niños, puede ser ajeno a mí...