27 feb. 2012

A la memoria de... con esperanza

 

Este ha sido uno de los inviernos más duros que recuerdo en todos los años que llevo trabajando con los niños huérfanos. Cuando bajan las temperaturas sabemos bien que la neumonía y otras enfermedades se propagan muy rápidamente por los orfanatos, y no hacemos más que suspirar porque llegue la primavera. No creo que mucha gente se haya parado a pensar lo rápido que una enfermedad se puede propagar en una institución donde viven entre 20 y 30 niños por habitación. Y los niños que además ya padecen una condición médica como una cardiopatía o una fisura labial, son especialmente vulnerables.

Siempre intento levantarme cada día con una sonrisa, y mostrarme alegre y optimista cuando hablo sobre nuestro trabajo. Pero si alguna vez has perdido a alguien al que querías mucho, estoy segura de que me entenderás cuando digo que a veces el peso de la realidad al pensar que esa persona ya no está aquí, te abruma de pronto y te hunde. Hoy ha sido uno de esos días. Estaba mirando a una madre joven con su bebé, y cómo este le agarraba el dedo fuertemente, como todos los bebés hacen. Creo que fue cuando la vi sonreir hacia su hijo, como si este fuera el sol y la luna juntos, cuando me golpeó fuertemente el pensamiento de que Riley y Gabe, y Wren, y muchos otros preciosos niños nos han dejado este invierno, antes siquiera de tener la oportunidad de sentirse absolutamente queridos en brazos de unos padres. Sus vidas se acabaron demasiado pronto. Y esta noche he llorado mucho preguntándome por qué tantos niños en todo el mundo son huérfanos. Los bebés, los niños, no deben estar solos.

Al arropar esa noche a mi hijo, y al besarle probablemente por mil millonesima vez desde su adopción, me preguntó que por qué había llorado. Le dije que estaba triste por pensar que no todos los niños tienen una familia, y que estaba triste porque muchos niños estaban enfermos. Me contestó literalmente "¿Por qué no se lo dices a tus amigos? Hazles saber que los niños necesitan ayuda."

¡Oh Alegría por la sabiduría de los niños de siete años! Solo necesitamos hacer saber a la gente que los niños necesitan ayuda.

Esta semana hemos sido la ONG destacada de Sevenly  y me he emocionado al ver cuánta gente que nunca había oído hablar de LWB ha comprado una camiseta para ayudar a los niños de nuestras casas de curación. Esta noche, cuando veía el número de camisetas que se han vendido esta semana, me he dado cuenta de que unas 2000 personas van a vestir una camiseta que llamará la atención sobre el hecho de que millones de niños se van a la cama todos los días sin tener padres. ¿Quién sabe cuántas conversaciones se tendrán con gente que sencillamente no sabe este hecho? ¿Cuántos murmullos se unirán para formar un solo grito? Creo que mi niño tiene razón, que de todos los modos posibles, hemos de pedir a nuestros amigos que pasen la voz de que los niños necesitan ayuda.

Así que a todos los que tenéis a los huérfanos en vuestros corazones, a todos los que dáis lo que podéis para sanar a los que sufren, a todos los que apadrináis niños y promovéis la adopción, y los que ofrecéis vuestro tiempo para ser voluntarios y marcar una diferencia para los niños que esperan... os digo: gracias. Juntos podemos ser una voz poderosa, la voz de los que no pueden hablar por sí mismos. Juntos podemos recordar al mundo que mientras haya niños que sufren solos, nosotros los adultos hemos de hacerlo mejor.

~Amy Eldridge, Directora Ejecutiva de LWB

A la preciada memoria de

El pequeño Gabe

 

La pequeña Wren

 

El pequeño Riley


1 comentario:

Julio Herrero dijo...

Muchas gracias por vuestra labor, y por compartir con nosotros. Desde la Casa de España en Shanghai intentaremos hacer más cosas para poder ayudar a LWB, que es ayudar a los niños huérfanos.