17 nov. 2012

Inversión con impacto - ¿qué hay detrás de la cortina?



¿Es posible poner precio a la vida de un niño? Desgraciadamente, gracias a las muchas formas nuevas de medir, creo que algunas personas acaban de empezar a hacerlo, aunque lo hagan con la mejor de las intenciones. Por ejemplo, en givewell.org (un analizador y comparador de ONGs), se anima a los interesados a donar a organizaciones que puedan salvar vidas por la menor cantidad de dinero posible. Esto es lo que pone en su web:
Creemos que todo lo que esté por debajo de los 2.000$ por vida salvada (o equivalente, de acuerdo a los valores subjetivos que cada uno tenga respecto a cómo comparar otro tipo de impactos con el salvar vidas) es una excelente relación precio-eficacia. Pensamos que todo lo que esté por encima de 20.000$ por vida salvada (o equivalente) es excesivo en lo que es ayuda internacional, ya que implica en más de un orden de magnitud costos más caros que los programas más fuertes. 



     
¿De verdad que puede haber un sistema para medir el salvar vidas de niños? Cada vez lo estoy viendo más y más, porque hoy día muchas empresas hablan del término de moda "inversión con impacto" a la hora de decidir a qué organización van a donar su fondo de acción social. Entiendo perfectamente el por qué una corporación quiere poder hablar en su informe anual de las miles de vidas que han salvado gracias a sus donaciones, pero muy a menudo me pregunto cuánto de verdad y cuánto de espejismo hay en los números que indican. Por ejemplo, si una organización dice que ha distribuído 10.000 mosquiteras para evitar la malaria, ¿es 100% correcto decir que han salvado las vidas de 10.000 personas? Como directora de una ONG, siempre me ha costado entender a los que se sacan los números de la manga. Yo no podría vivir conmigo misma si informara de que he cambiado miles de vidas si realmente no lo he hecho... incluso aunque alguien me dijera que hemos hecho proyectos a nivel nacional en China, como nuestro Manual de Necesidades Especiales o nuestra iniciativa de envíar biberones especiales para niños fisurados, y que por tanto, puedo añadir cientos de miles de niños ayudados a nuestras cifras finales. Para mi eso no es completamente honesto. Nosotras solo informamos de los niños sobre los que tenemos la certeza absoluta que ayudamos, aunque eso nos está haciendo mucho más difícil conseguir financiación de las empresas.      


Recuerdo por ejemplo, una solicitud de subvención para uno de nuestros proyectos en China, la Casa de Curación de Anhui, que atiende a unos 30 niños al año. No es exagerado decir que la mayoría de los niños abandonados que entran en nuestra casa no habrían sobrevivido sin nuestra intervención. El funcionamiento de la casa nos cuesta aproximadamente 100.000$ al año, así que es uno de los grandes proyectos y requiere financiación continua. Si divides el coste de la casa por los niños que atendemos, tendríamos un punto de partida de unos 3.300$ por niño. Pero a esa cifra hay que añadirle los costes médicos y quirúrgicos de cada niño. Y si un pequeñín no es adoptado pronto, tenemos que añadirle los costes de una familia de acogida por todo el tiempo que necesite, ya que queremos que estén en un entorno seguro y emocionalmente enteros hasta que puedan ser adoptados. Oh! y si además tienen necesidades nutricionales especiales, también tenemos que añadir el coste de la papilla especial. Es decir, según el sistema métrico que hemos visto antes, nosotras no seríamos una de las mejores ONG que ayudan niños, aunque hayamos transformado completamente las vidas de los niños que están a nuestro cuidado.



Hoy me doy cuenta de que una de las mayores diferencias entre ONG como nosotras y otras que puntúan mucho más alto en muchas escalas de medición, es que nosotras conocemos en persona a todos y cada uno de los niños de nuestros programas. Y aunque no podamos decir que hemos impactado la vida de 50.000 niños anónimos con un proyecto concreto, o que hemos cambiado la vida de absolutamente todos los niños huérfanos de una ciudad, SÍ podemos decir que hemos salvado la vida de Marisol, y Tyson, y Emma Grace. Podemos decir que hemos ayudado a Timothy a ir al cole, a Zane a encontrar a su familia permanente a través de la adopción. Y en mi opinión, el valor de las vidas de todos estos maravillosos niños nunca se podrá medir. Solo tienes que ver la linda carita de Marisol para saber que su vida no tiene precio, y todavía me asombra el pensar que pudimos jugar un papel esencial ayudándola a que hoy esté viva.
Así que, volviendo a la solicitud de subvención que cumplimenté para la casa, os diré que parecía la beca perfecta ya que la empresa quería proyectos que ayudaran a niños con necesidades médicas y que estuvieran basados en Asia. Escribí la propuesta, la mandé y hablé con la empresa cuando nos rechazaron el proyecto. Sus palabras exactas fueron: "Sí, pensamos que realmente es un gran proyecto... pero tienes que darte cuenta de que sólo ayuda a 30 niños al año, y nosotros buscamos un impacto mucho mayor que ese." Solo 30 niños. Negué con la cabeza pensando "¿Cómo mides el impacto de treinta niños huérfanos que serán adoptados, irán al colegio, dejarán huella en sus comunidades, crecerán para soñar e imaginar e influir en este mundo?" Y aunque una empresa pueda pensar que nuestra casa de curación no es una buena "inversión con impacto", yo difiero respetuosamente. Es demasiado triste que en el panorama actual de inversiones sociales se quiera tener los números más altos posibles, la importancia de la vida individual de un niño desaparece completamente. Siempre he creído que si salvas una sola vida en este mundo, habrás cambiado este mundo a mejor.  .
Amy Eldridge, Chief Executive Officer (Directora Ejecutiva)


2 comentarios:

virginia dijo...

Absolutamente de acuerdo!!
Cuántas cifras exageradas para decir que se atiende lo que no se atiende y qué poco valor se da a los números "pequeños" porque no se valora que no trabajamos con números, sino con vidas...Trabajo en una asociación que siempre se encuenta en el mismo dilema: conocemos los nombres de los niños y las familias a las que atendemos, uno por uno!; ese debería ser una medidor fundamental de impacto social!! No es así pero nosotros seguiremos trabajando del mismo modo aunque con mayor dificultad económica si los inversores no caen en la cuenta de que algo tiene que cambiar en el mundo de las subvenciones... Mucha suerte y buen trabajo!

Fundacion LWB - Amor Sin Fronteras dijo...

Gracias Virginia, por compartir... Son malos tiempos para todos y para las organizaciones también. Cómo cambia todo cuando conoces uno a uno a las personas para quienes trabajas ¿verdad?
Mucho ánimo y suerte para tí también!