7 feb. 2013

Consejos de los Miércoles: Problemas con la comida. Primera parte

"Ya comerá cuando tenga hambre. No se va a morir de hambre!"
Cuando viajamos a China a adoptar a nuestra hija pequeña en el año 2005, nos fuimos preparados con estos consejos convencionales, con un buen surtido de biberones y de alimentos para niños pequeños, y con la seguridad de que podríamos superar cualquier problema alimenticio con paciencia y persistencia.


Cuando llegamos a casa tres semanas después, nos habíamos dejado allí los biberones sin usar, la comida sin tocar, nuestra seguridad en nosotros mismos y, lo más importante, la inocente creencia tan popular de que los niños comen cuando tienen hambre.   


Nuestra hija con una vía intravenosa tratando su deshidratación en el Hospital Infantil de Guangzhou porque rechazó toda comida y bebida durante tres días.

¿Qué hace que un niño rechace la comida hasta el punto de hacerse daño a sí mismo? Pues parece que hay muchos factores potenciales que pueden afectar al deseo y a la habilidad de comer y de beber.

Condiciones Médicas: reflujo, alergias alimentarias, intolerancia a la lactosa... pueden hacer que el comer y el beber sea tan desagradable o tan doloroso que el niño no se arriesgue.


Habilidades motoras orales poco desarrolladas: un niño que está acostumbrado a tomar papilla espesa de un biberón inclinado sujeto a la cuna, con la tetina cortada, puede no haber aprendido las habilidades de succionar y tragar que son necesarias para tomar alimentos sólidos.



Nuestra hija solo aceptaba el biberón si tenía una tetina para fisuras modificada, a pesar de que ella no tenía ni el labio ni el paladar fisurados.

Trastorno del procesamiento sensorial: un niño puede rechazar la comida porque sea extremadamente sensible a la textura, al olor o a la temperatura. Puede que no tolere la sensación de los utensilios tocándole. Nuestra hija tenía arcadas cada vez que tocábamos sus labios con una cuchara vacía.

Retrasos Socio-Emocionales: los niños con dificultades en el establecimiento del vínculo pueden tener problemas con la comida. Pueden no sentirse cómodos con el contacto visual o físico que se asocian con las comidas en una familia, y rechazar la comida porque ese momento es muy estresante emocionalmente para ellos.



Las cuidadoras, directores, y la compañera de cuna del Yangdong SWI vinieron a nuestra habitación de hotel para ayudarnos a que nuestra hija se tomara un biberón.

Así que, ¿dónde puedes encontrar ayuda cuando sospechas que tu hijo/a está teniendo problemas alimenticios que son algo más que un simple "capricho"? Una visita a tu pediatra es un buen sitio para empezar y para descartar condiciones médicas que puedan estar afectando a la habilidad de comer de tu hijo/a. El siguiente paso sería que un médico logopeda especializado en trastornos de la alimentación lo evaluara. Si tu hijo/a es menor de tres años, es posible que pueda ser evaluado por un equipo de intervención temprana. Los niños más mayores pueden ser atendidos a través del apoyo escolar. Pero además de todo esto, hay muchas cosas que puedes hacer en casa para ayudar a tu hijo/a a que acepte la comida.

Juega con la comida. Sí, lo sé, la abuela estaría horrorizada! Pero antes de que un niño acepte un alimento nuevo, tiene que poder tolerar su olor y su sensación. Habla sobre la comida: su forma, su textura, el olor, el color... y luego anima a tu hijo a que la apriete, la toque, la coja con los dedos... Es posible que luego quiera chuparse los dedos y ¡voilà! Acabamos de conocer una nueva comida!


Ponle lo que ya conoce. Introduce un nuevo alimento que sea parecido a otro que ya conoce e indica sus similitudes. Si tu hijo come galletas, aumenta su repertorio poniendole a la vez otras comidas redondas; si le gustan los yogures, úsalos como puerta de entrada para alimentos del mismo color.


Mira, huele, toca, prueba, come. Tienes que desensibilizar al niño hacia los nuevos alimentos en este orden. Si no toleran el aspecto o el olor de un alimento, no conseguirás que lo mastique y se lo trague. Una vez que logran tocar una comida con sus dedos, puedes poco a poco, moverla más cerca de su boca haciendo que le toque el brazo, la mejilla y los labios. Luego anímale a que chupe la comida con la lengua fuera de su boca, que mantenga la comida dentro de la boca un momento, que la mastique, y que finalmente se la trague. Por pasos y poco a poco. Hasta que no estén preparados para tragar un nuevo alimento, puedes usar una "Servilleta de No Gracias" para depositar de modo educado la comida que no se ha comido.


Los problemas alimenticios pueden ser muy frustrantes tanto para las familias como para los niños. Siete años después de que rechazara nuestros primeros intentos de que comiera, nuestra hija sigue siendo muy poco aventurera en el tema comidas y no es tan comilona como el resto de la familia. Pero está desarrollando una relación sana con la comida y esperamos que le acompañe el resto de su vida.


~Wendy Thacker es la Asistente de la Coordinadora de la escuela de LWB Cree En Mi de Anhui 

¿Has tenido algún hijo que padeciera aversión oral? Nos encantaría que compartieras tu experiencia o que nos dieras algún truco sobre cómo lo manejaste.


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