26 abr. 2013

Una visita al programa de acogida de Zhang Village


La siguiente parada en nuestro viaje fue una visita a los niños de nuestro programa de acogida en Zhang Village, que está en Hefei. Cuando empezamos este programa hace muchos años, lo pensamos para niños con condiciones médicas más intensas que necesitarían ser vigilados de cerca por el personal de nuestra Casa de Curación de Anhui. Al principio, el programa estaba ubicado en un pueblecito de Hefei llamado "Zhang Village" y todos los niños vivían en una comunidad.
Afortunadamente, o desafortunadamente según lo sientas, el pueblo fue demolido el año pasado para construir en su lugar torres de apartamentos nuevas, algo que por supuesto cada vez pasa más y más en China. Ahora los niños están viviendo por toda la ciudad. Así que aunque técnicamente el programa debería llamarse "Acogimiento Familiar en Hefei" seguimos usando el nombre antiguo por aquello de la nostalgia.

En este viaje, escuchamos por todas partes una y otra vez que el acogimiento familiar para los niños huérfanos iba a ir desapareciendo en China ya que se están construyendo orfanatos muy grandes y nuevos para alojarlos. Nosotras, por supuesto, cruzamos los dedos para que este no sea el caso ya que toda la investigación existente que comparan el acogimiento familiar con el cuidado institucional lo dice bien claro, el primero es preferible para el desarrollo y bienestar de un  niño.

Las familias de acogida que visitamos en este viaje están haciendo un trabajo increíble, y por eso quería destacar a dos peques por ser estupendos ejemplos de ello.


La primera vez que Aiden estuvo en nuestras manos era un bebé muy frágil con fisura labial. Después de pasarse un tiempo en nuestra casa de curación de Anhui, fue a vivir con una familia de acogida. Aiden no sólo vive en un pueblecito encantador rodeado de niños para jugar, sino que tiene unos abuelos que lo adoran por completo.


Su abuelo lo lleva a la guardería todas las mañanas en un moto-carro de tres ruedas haga sol o llueva. Nos dijo que cuando Aiden va al cole, siempre se agarra a la pierna de su abuelo, pero después de unos momentos ya se le puede convencer para que se quede el resto del día.


El abuelo siempre se espera para asegurarse de que Aiden ha entrado bien en el cole antes de volver a casa. Yo creo que si le preguntas a cualquier persona qué es lo que desearían que tuvieran todos los niños huérfanos, la primera respuesta sería "que fueran queridos." Y Aiden lo es, y mucho! Cuando su abuelo de acogida nos hablaba de él, creo que uso todos los adjetivos positivos existentes para describirle! Nos dijo empáticamente que Aiden era "listo, guapo, amable, divertido, y encantador." En un momento dado también nos dijo. "Este niño es más especial para mi que m is propios nietos." Aiden está creciendo con la seguridad y el sentimiento de ser parte de una unidad familiar muy especial, y eso nos llena el corazón.


Otra niña cuya vida se ha transformado por completo gracias a la acogida familiar es la pequeña Chloe. Muchos de vosotros habéis seguido su historia y comprendéis los muchísimos retos a los que esta pequeña ha tenido que enfrentarse. Su madre de acogida se merece una medalla de oro por toda la paciencia y los cuidados que ha profesado a esta preciosa niña. En tan solo unos pocos meses viviendo fuera de una institución, vimos cómo se transformaba. Le llevamos una muñeca de regalo y Chloe estába absolutamente fascinada con ella. Le enseñamos cómo se le abrían y cerraban los ojos, y la primera cosa que hizo fue besarla. También nos mostró cómo se le daba de comer adecuadamente, y para nosotras fue algo precioso teniendo en cuenta los enormes problemas que Chloe ha tenido con la comida y los trastornos alimentarios.



Fue muy educada con nosotras, las visitas, corriendo a por unos taburetes para que nos sentáramos. En un momento dado puse una canción en mi móvil y ella nos mostró cómo bailaba de bien. Estábamos charlando con la madre cuando nos dimos cuenta de que Chloe estaba sentada en su silla y cantando suavemente a su muñeca. Y aunque Chloe todavía no habla, comprende todo lo que se le dice y estaba inventándose su propia nana para su bebé. A la hora de marcharnos nos dijo "adiós" con toda claridad y nos lanzó besitos. Creo que no hemos podido llorar más en la furgoneta al irnos, pensando en la enormidad del progreso que esta pequeña ha realizado en un entorno familiar.


Me encanta el acogimiento familiar. Los niños en este programa salen adelante, y desde aquí quiero dar mis más profundas gracias a todos los que apadrináis a un niño o niña y les permitís tener sus propios padre y madre.



~Amy Eldridge, Chief Executive Officer

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