27 abr. 2016

Reflexiones personales sobre el Viaje Médico 2016

CME2016 Winnie 2 4.19.16
Después de meses de planificación y anticipación, y de una semana de locura operando sin parar, el Viaje Médico de 2016 ha ternminado.



CME2016 Stephanie anesthesia misc
Todos los viajeros han llegado bien a sus casas, y estoy segura de que el hospital está también contento de que las cosas hayan vuelto a la normalidad.

Yo ya me había implicado en la coordinación de viajes anteriores, pero esta ha sido la primera vez que he participado en uno y he podido verlo "de primera mano". Todos estos años he disfrutado de las historias y las fotos de los niños, me he maravillado con sus operaciones y he disfrutado de todas las anécdotas que contaban los que habían viajado. Sabía que estaba preparada para resistir bien los días tan largos y el trabajo tan duro. Sabía que este viaje y los niños me iban a impactar personalmente. ¿Cómo podría no impactarte un viaje de este tipo?
CME2016 Emma 4.19.16
Pero para lo que no estaba preparada, no al menos hasta ese punto, era para la enorme y sobrecogedora compasión, solidaridad, bondad y simple humanidad que he tenido la suerte de presenciar una y otra vez durante todo el viaje.

CME2016 Stephanie holding hand misc
Todo empezó a principios de año cuando pedimos ayuda para recoger baberos hechos a mano y sujeta-brazos (a los que llamamos "no-no") poco usados para los niños que iban a ser operados. Nuestro deseo era poder dar a cada niño un babero bonito y un juego de no-nos, pero nos superó la increíble generosidad de nuestros simpatizantes cuando recibimos cientos de preciosos baberos hechos a mano y suficientes no-nos para cada niño.

 
Levi con su nuevo babero

Cuando los repartimos en Kaifeng, las familias y las cuidadoras quedaron encantadas con los baberos, y muchas vinieron a pedirnos más si era posible. Gracias a la preciosa bondad de nuestros simpatizantes pudimos decirles que sí, que había muchos más.

Me fijé en cómo las cuidadoras y los padres comparaban los baberos en los pasillos del hospital admirando la costura y la artesanía. Cuando pienso que ha habido personas en un lado del mundo dando su tiempo y su habilidad para confeccionar baberos y para enviarnos nonos, para que se los diéramos a niños que iban a ser operados al otro lado del mundo, siento que es "bondad y solidaridad" en acción.

CME2016 Mary Dr Clinch Kirstin

Me cuesta encontrar las palabras precisas para poder explicaros lo afortunada que he sido pudiendo presenciar y convivir y trabajar mano a mano con este equipo de personas toda la semana. Muchas de ellas no se habían visto nunca antes y no hablaban siquiera la misma lengua, pero eso no impidió la relación ni el trabajo para ayudar a los niños.

Ya fuera el personal del Hospital Infantil de Kaifeng, o el equipo de LWB de China, o el grupo que viajó, el objetivo común era uno bien claro: todos y cada uno de los niños iban a recibir el mejor cuidado médico de la forma más cariñosa posible.

He sido testigo del proceso por el que cada niño ha tenido que pasar para poder ser operado, y cada uno de los pasos me ha parecido impresionante. En cuanto un niño llegaba al hospital, se jugaba con él o ella, se le abrazaba y se le mimaba y quería mucho.

Cuando llegaba el momento de la operación, las anestesistas mecían y acunaban con cariño al peque hasta que caía en un profundo sueño.

Luego los cirujanos operaban, bien el labio o bien el paladar, con tremenda habilidad y paciencia.

He visto las fotos del "después" de muchos, muchos niños fisurados y sabía que las operaciones son algo más que "coser un labio", pero no estaba preparada para ver el puro arte que he presenciado en quirófano. La planificación, las mediciones y el lugar exacto donde colocar los puntos con la cantidad exacta de tensión, han sido realmente asombrosas. También he visto una operación de paladar, pero en este caso me ha sido más difícil poder ver lo que hacían los cirujanos.

Después de la operación las anestesistas despertaban al peque suavemente. Para mí estos eran los momentos más estresantes. Afortunadamente nada ha salido mal pero los niños son tan pequeñitos que es un alivio saber que tenemos expertos que velan por su seguridad.

Una vez el niño estaba en la sala de reanimación, las enfermeras los vigilaban constantemente y les ayudaban según se iban despertando y volviendo en sí. Luego volvían a la cama de su habitación donde quedaban al cuidado de sus familias o de sus cuidadoras.

Muchos de los niños no querían jugar con nadie después de su operación hasta que no se encontraran mejor, pero es totalmente comprensible.

En los cuatro Viajes Médicos que han tenido lugar en este hospital de Kaifeng, se han operado a 147 niños y eso es maravilloso. Sin embargo, lo que me ha dejado muy impresionada también han sido las amistades tan intensas que se han desarrollado a lo largo de la semana. Y aunque los niños son siempre la primera prioridad en estos intercambios médicos, también se cambian actitudes y corazones.

Los niños siempre estarán en mi corazón y en mis pensamientos, pero me siento muy agradecida por haber tenido la oportunidad de formar parte de este grupo de personas tan generosas, solidarias e infinitamente buenas. Hay mucha bondad en el mundo, y este viaje ha sido un precioso recordatorio de ello para mí.

~Kate Finco es la Directora Ejecutiva de Operaciones de Love Without Boundaries

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