18 mar. 2012

Visitar Shantou es como volver a casa


Para mí, volver al orfanato de Shantou es como volver a casa. Llevo visitándolo unos nueve años y dos de mis hijos pasaron el principio de sus vidas en este lugar. Este viaje ha sido especialmente doloroso porque la palabra "cambio" me ha estado rondando constantemente en la cabeza. Hay muchos cambios en China todos los años, tanto buenos como no tan buenos, y se me parte el corazón en dos, por un lado se me llena de alegría pero por otro se me desgarra viendo las cada vez más complejas necesidades. Todos los que tenemos el corazón con los huérfanos hemos de enfrentarnos a la realidad: que casi todos los niños abandonados tienen ahora una necesidad médica y por eso los problemas a los que se enfrentan las cuidadoras son inmensos. Los días de los orfanatos llenos de niñas pequeñas sanas que llegaron allí por la política del hijo único, se han acabado, y aún así, ese mito sigue perpetuándose en las noticias y en los blogs.

Cuando venía aquí de visita, muchos de los niños más mayores de nuestro programa de escuelas llegaban corriendo para saludarme llenos de risas y sonrisas, niños que sabíamos que serían los hijos perfectos de alguna familia pero que en aquellos momentos los funcionarios pensaban que sus necesidades especiales eran demasiado complejas para una adopción, necesidades médicas como ceguera o mutismo o parálisis cerebral. Pero los niños eran increíbles y estaban llenos de vida y de deseo de tener una familia, así que trabajamos juntos para procurar que tuvieran su expediente de adopción hecho. Y esos niños están ahora en casa con sus familias. Cuando visité la escuela mi primer pensamiento fue lo mucho que les echaba de menos... hasta que me asaltó la realidad de que están ADOPTADOS y son queridos, que están donde deben estar, con unos padres que les quieren. Un cambio palpable... un cambio maravilloso.

He visto crecer a muchos de los niños que siguen en nuestro programa escolar, y convertirse en adolescentes. Niños que no eran candidatos a la adopción pues tenían retraso mental o autismo. Nos saludaron con enormes sonrisas y quisieron hacernos un baile, y no podía contener las lágrimas. Conocí a un niño nuevo con Síndrome de Down que muy solemne me hizo una inclinación de cabeza y luego me llevó de la mano para enseñarme sus dibujos. Las primeras palabras que salieron de su boca fueron "quiero una mamá y un papá". Estoy muy feliz de que el gobierno permita ahora la adopción de niños con Down y espero que algún día alguien vea su expediente y sencillamente sepa que lo tiene que llevar a casa.
El orfanato de Shantou siempre ha sido muy progresista en cuanto a querer probar programas para los niños que están a su cargo, para ayudarles a desarrollarse del mejor modo posible. Pasamos un buen rato en la sala de desarrollo para bebés, donde alumnos de la universidad local junto con las cuidadoras animan a los niños a gatear y a aprender a andar. También visitamos la sala de fisioterapia donde las cuidadoras trabajan todos los días con los niños encontrados con parálisis cerebral y debilidad muscular, con la esperanza de que estén lo mejor posible y puedan encontrar un hogar. Con el 99% de los niños con necesidades médicas especiales, es fácil que el personal del orfanato se encuentre desbordado. Y este ha sido el tema en este viaje nuestro a China en 2012 -orfanatos pidiéndonos una y otra vez ayuda, equipación, y apoyo terapéutico para el creciente número de niños que llegan a su cuidado con necesidades especiales. Todos los directores y funcionarios de Asuntos Sociales que conocí, sacaron la misma preocupación: que la población huérfana de los orfanatos de China ha cambiado COMPLETAMENTE desde el año 2000. Y las necesidades de los niños suelen ser muy complejas.
¡Hemos llevado un audífono a Gracie gracias a la maravillosa donación de una empresa!

Esa tarde en Shantou, nos llevamos a un restaurante a las chicas mayores que habían cumplido el límite de edad para ser adoptadas, y tuvimos muchas preciosas horas con ella spara ponernos al día. Muchos de vosotros recordaréis a Hong, la primera niña huérfana de Guangdong que obtuvo un título universitario. Pues ahora trabaja de contable en una oficina del gobierno y tiene su propio apartamento.


Li Ying – la guapísima chica con vitiligo a la que le habían dicho durante toda su vida que por culpa de su problema de la piel, nunca podría ser una profesora como ella soñaba... y que ahora se ha graduado de magisterio gracias a vuestra ayuda. Wei Xuan y Dang Feng, ambas en la universidad aunque viven todavía en el orfanato... me prometieron que estudiarían mucho. Y Cui, que llegó al orfanato desde otra provincia cuando tenía 8 años, muy enferma con problemas abdominales pero que se negó a recibir el tratamiendo médico que le ofrecíamos hasta que no le aseguráramos que "todos los bebés se atendían primero"... Su enorme corazón es muy evidente, y estoy muy agradecida a LWB pues podemos ayudarla en sus estudios de enfermería. Me han dicho las cuidadoras que cuando hay que poner una inyección a un niño, siempre eligen a Cui pues lo hace con mucha suavidad.
 
Cuando me fui de Shantou lo hice con la idea de que la vida es una serie de cambios. Para ser de verdad eficaz en China tenemos que revisar nuestros programas actuales constantemente y ver cómo ayudan a la siempre-cambiante población infantil. No obstante, el propósito de LWB nunca ha cambiado, siempre ha sido llevar cuanta más esperanza y curación sea posible a aquellos que son huérfanos. Pero creo que es imprescindible que todos los que estén implicados en su cuidado reconozcan que las necesidades de los niños son cada vez más y más complejas.
~ Amy Eldridge, Directora Ejecutiva
 

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