22 abr. 2013

Conocimos a Yong



En el tercer día de nuestro viaje nos despertamos en un pueblecito de la minoría étnica Buyi, en el condado de Kaiyung. El 95% de los Buyi viven en Guizhou, sobretodo en los valles. Como puedes ver en las fotos, sus viviendas son casas de dos y tres pisos, hechas tanto de piedra como de madera. Y pasear por sus calles fue una experiencia muy placentera.






Este grupo étnico es conocido por su rica historia de cantos y bailes, y por su artesanía de tejidos batik. Prefieren vestir de azul y negro, y tanto hombres como mujeres suelen llevar turbantes. El maíz es su fuente principal de alimento y vimos a muchas familias secando manojos de este cereal fuera de las casas.



Mientras subíamos por una carretera de la montaña, pasamos cerca de un anciano y su mujer que también subían lentamente siguiendo un camino de lodo bajo la lluvia. Paramos para ofrecerles nuestro coche y supimos que habían bajado la montaña ese día por la mañana temprano para fertilizar su campo. La anciana llevaba a su espalda un cesto, y sinceramente pensé que pesaba más que ella. Nos dijeron que rondaban los ochenta años y que sus hijos se habían ido del pueblo para encontrar trabajo. Seguíamos subiendo muchos kilómetros montaña arriba y nos dimos cuenta de que el viaje de vuelta a su granja les habría tomado la mayor parte del día. Fue toda una lección de humildad pensar en lo difícil que debía ser para ellos sobrevivir en sus tierras.



Después de una maravillosa comida en un establecimiento local de té en lo alto de la montaña, viajamos de vuelta para conocer al pequeño Yong, el niño al que tantos de vosotros habéis hecho un hueco en vuestros corazones desde marzo. Yong padece una condición médica extremadamente rara que se llama Lipomatosis Infiltrada Congénita de la cara (LIC-C). Sólo hay 50 casos documentados, y hemos trabajado para poder ayudarle a conseguir el tratamiento médico que necesita. Después de habernos enamorado de él a través de las fotos, fue absolutamente increíble poder saludarle en persona en su hogar de acogida. Le llevábamos a él y a sus hermanos de acogida algunos muñecos de peluche y Yong los contó de inmediato para asegurarse de que todos recibían uno y se los dio. Nada más conocerle pudimos ver lo encantador y amable que es, y enseguida le gustó mi sobrina, demostrándo su afecto sentandose en su regazo y jugando con ella.



El tumor facial de Yong está creciendo muy rápido y cuando lo tocas está muy caliente. Su madre de acogida nos dijo que sentía que todas las calorías que comía se iban a alimentar el tumor. Le vamos a mandar unas cajas de papilla especial para ayudarle a coger algo de peso antes de que le operen. Su madre de acogida nos dijo que el tumor está tan caliente que el pequeño Yong tiene que tumbarse en el suelo y apoyar la mejilla en el suelo de baldosas para intentar refrescarlo. Mientras estábamos sentadas hablando con Yong y con su familia, supimos lo mucho que quiere a los niños de la casa y lo listo que es. Pero eso fue obvio enseguida para todas nosotras.



Conocer a Yong ha sido definitivamente una de las mejores cosas de este viaje, aunque naturalmente nos preocupa muchísimo lo que está creciendo y cómo le va dificultando cada vez más el poder comer alimentos sólidos. Ha habido muchas discusiones en este viaje sobre su plan quirúrgico, y espero que muy pronto podamos anunciar buenas noticias. También hay algo maravilloso gestándose y de momento es todo lo que os podemos decir. Muchísimas gracias a todos por seguir pensando en este pequeño. Y estoy sinceramente agradecida a todos los que habéis colaborado donando para su tratamiento. Es consolador saber que tanta gente le apoya.



~Amy Eldridge, Chief Executive Officer



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