19 abr. 2013

Weng’An, Guizhou


El viaje de Kaili a Weng'An es de unas 2.5 horas aproximadamente. Weng'An es parte de la prefectura de Qiannan Buyi y Miao, y tiene una población de tan solo 400.000, lo que es, obviamente, bastante poca para lo que es China. En esta montañosa región está el origen del río Wuyang, que ha erosionado preciosos cañones a lo largo de todo el este de Guizhou. Los granjeros de la zona cultivan maiz y arroz, y la industria se basa en las minas de carbón y fosfatos. Nos dijeron que todos los niños del orfanato eran "huérfanos reales", queriendo decir que sus padres habían muerto. De hecho, unos días antes de nuestra llegada, una mina de carbón se había hudido atrapando a 41 mineros bajo tierra, y por ello dos hermanas habían llegado al orfanato antes que nosotras, cuando sus padres fallecieron.





El orfanato del Condado de Weng'An aloja a tan solo 21 niños - veinte en edad escolar y un bebé adorable. El orfanato lleva abierto desde el 2008, y desde entonces ha habido cuatro adopciones de niños pequeños que ahora viven en España.


Cuando llegamos, los niños acababan de salir del cole y habían preparado una estupenda comida para nosotras. Enseguida llenaron las mesas de platos y sacaron taburetes de plástico para que nos sentáramos,


El conductor de nuestra furgoneta se sentó en una mesa con los chicos, y me encantó verles charlar con él animadamente. Nos dijo más tarde que los niños le llenaban el plato continuamente para asegurarse de que tenía suficiente comida. En cuanto terminamos, los niños recogieron todo enseguida y limpiaron las mesas. La directora del orfanato, una mujer realmente encantadora, nos dijo que su objetivo era asegurarse de que los niños que se hicieran mayores en unos años, estuvieran completamente listos para la vida solos. Como muchos de vosotros sabéis, muchos de los niños que viven en las instituciones de bienestar social nunca aprenden habilidades para la vida cotidiana tan necesarias para la transición hacia la vida en sociedad. Desde que son pequeños, los niños huérfanos comen en los comedores y nunca aprenden a cocinar, raramente salen fuera para aprender habilidades tan importantes para la vida como comprar y manejar el dinero. La directora Chen nos explicó que ella quería asegurarse de que cada niño a su cargo fuera autosuficiente en el futuro, así que los niños aprendían a cocinar y a hacer su colada. Los fines de semana, cuando no hay cole, salen a comprar a los mercados los ingredientes que necesitarán, así que también aprenden a ajustarse a un presupuesto y a regatear o negociar una compra.

La zona donde está ubicado el orfanato es realmente bonita, justo al lado de un riachuelo.

Los niños duermen en habitaciones de dos en dos, y los mayores tienen una pequeña sala con un microondas y una olla china para hacerse su propio desayuno antes de irse al cole.
Como fuimos nosotras a visitarles, el colegio aceptó que los niños fueran a clase por la tarde de manera que pudiéramos llevarles a la ciudad para comprarles sus propias bicicletas.


Quiero dar las gracias a todos los que hicisteis este proyecto posible, ya que los niños estuvieron encantados de recibir este regalo tan especial. Cuando llegamos a la tienda de bicicletas, los propietarios trajeron todas las bices que tenían y las sacaron a la acera, y no paso mucho rato antes de que se formara un corro de gente preguntándose qué era lo que pasaba allí!


Cada bicicleta era única, y no pude dejar de sonreír cuando vi la carita de una preciosa niña en el momento en que sacaron una bici de color lila. Enseguida puso su mano sobre el sillín y se quedó allí para asegurarse de que nadie más la reclamaba.



Era una gozada observar a los niños. Un pequeño subia y bajaba el trozo de acera para examinarlas todas antes de decidirse por la más grande de todas. La directora del orfanato enseguida se le acercó para decirle que todavía no estaba preparado para tener una bici tan grande que era para adultos!



El momento más divertido llegó cuando vimos al dueño de la tienda salir con coche a pilas de color rojo brillante. La dejó en la acera al lado de las bicis y Cindy, nuestra directora de LWB, le preguntó qué era lo que hacía. La directora del orfanato nos dijo "¿No habíais dicho que todos los niños tuvieran una bici?" y cuando le dijimos que sí, nos contó que el peque de dos años también necesitaba un vehículo. Todos nos reímos mucho pero también nos conmovió mucho que el dueño de la tienda no se había olvidado de ninguno de los niños.


Una vez acabamos de comprar las bicicletas, los niños tenían que volver al colegio y nosotras fuimos con la directora del orfanato y más personal a una tienda de ropa. Gracias a Hope's Heart, teníamos una donación para que cada niño tuviera dos trajes nuevos. El personal se aseguró de elegir algo especial para cada niño y de nuevo me encantó ver lo bien que conocían a los niños que tenían a su cargo. Como la unica niña que pudo acompañarnos a la tienda porque no tenía cole, era la peque de dos años, puede que le hayamos comprado algunas cositas de más :-)


La hora de decir adiós llegó demasiado pronto y nos tuvimos que ir a nuestro siguiente destino. Mientras nos íbamos, no hacía más que pensar en que Weng'An era el ejemplo perfecto para demostar que lo que más necesitan los niños no es vivir en un edificio nuevo y flamante. Los niños necesitan sentirse queridos y seguros, y vimos con claridad que este orfanato está haciendo un trabajo magnífico con los niños haciendo que sientan que pertenecen.


~Amy Eldridge, Chief Executive Officer

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