9 ene. 2014

Lo merecen todo

Fue la piernecita. Habíamos recibido una solicitud de admisión de una nueva niña para el programa médico y cuando vi su foto, y vi su piernecita tan pequeñita saliendo de la manta, me quedé absolutamente abatida. La pequeña Jillian nos necesitaba enseguida.

Cuando la encontraron esa mañana, estaba muy desnutrida y extremadamente débil. Los meses siguientes estuve muy pendiente de sus informes en la Casa de Curación Starbridge y me alegré muchísimo leyendo cómo iba saliendo de esta y rellenándose.
Esta semana pasada, mientras viajaba a China para discutir la ampliación de nuestra casa, estaba emocionada porque sabía que iba a ver a Jillian cara a cara. Por supuesto es muchísimo más increíble en persona. Cuando fui a cogerla volví a pensar de nuevo que realmente uno se puede enamorar de un niño o niña a través de las fotos, y luego, cuando lo conoces en persona, te llega esa enorme sensación de que lo conoces de verdad y mucho por todas las fotos que has visto. Es impresionante, en serio.

Estaba conociendo a todos y cada uno de los niños de la Casa de Curación Starbridge, y de pronto me crucé con el pequeño Carlos. Carlos nos ha preocupado muchísimo pues nació con una infección que comprometía su vida además de con fisura labial. La mayoría de las fotos que he visto de él eran de su carita, así que no había pensado mucho en su tamaño.
Me dio un vuelco el corazón cuando me dí cuenta de que era más pequeño que una hogaza de pan. Parecía completamente vulnerable, y cuando estás ahí y tienes en brazos esta pequeña vida, este pequeñín que pesa tan poquito, te invade la sensación de que este niño no puede sobrevivir por sí mismo.
Los bebés dependen al 100% de la bondad de los demás, y aún así, en todas partes del mundo se les deja de recién nacidos, de bebés, de niños... defendiéndose solos, lo cual es sencillamente imposible. Y por eso, esa responsabilidad ha de caer en otra persona, muy a menudo completos extraños. Esa es la terrible realidad de los niños que son abandonados. A menos que alguien "se haga cargo", no tienen esperanza. Ahora mismo en China, con una tasa en aumento de defectos de nacimiento, y con más y más niños que nacen con necesidades médicas a menudo muy complejas, un sinnumero de niños necesitan más ayuda que nunca.

Esta vez irme de China me ha costado 52 horas hasta llegar a casa por las tormentas de nieve que azotan los Estados Unidos. Hicimos escala en siete aeropuertos, y eso me dio muchas oportunidades para charlar con los otros pasajeros. Mientras esperábamos largas colas, la gente me preguntaba cosas como de dónde venía o qué era a lo que me dedicaba en la vida. Cuando contestaba que ayudaba a los niños huérfanos de China, siempre me preguntaban que por qué sentía que tenía que ayudar si "China ahora es un país muy rico".

¿Cómo explicas cuál es la realidad para muchos huérfanos de allí? Todavía tenía mi visita muy reciente y viva en mi memoria y sinceramente no creo que la gente comprenda de verdad cuántos niños entran ahora en los orfanatos con necesidades médicas muy serias. Desde cardiopatías a tumores medulares, pasando por parálisis cerebrales y prematuros. Es devastador. ¿Y cómo le explicas a alguien que tu corazón nunca podrá ser el mismo cuando un bebé que es huérfano se te ha agarrado del dedo con fuerza, queriendo desesperadamente conectar y recordar esa sensación de ser acunado con mucho cariño?
Pienso que si pudiera poner a un bebé como la pequeña Jillian en los brazos de cualquier persona, lo entenderían enseguida. Comprenderían que ella no es una huérfana sin nombre de un país extranjero. Ella es una niña invaluable y asombrosa cuya vida es muy importante. No es su culpa que la hayan dejado sola, o que ahora dependa completamente de la voluntad de otras personas para dar un paso al frente y cuidarla.

Cuando la décima persona de mi viaje me preguntó de nuevo que "¿por qué sentía la necesidad de ayudar allí?", me quedé callada un momento mirando al hombre que tenía delante, con sus auriculares Bluetooth puestos, con su iPhone 5 en la mano y ansioso por volver a Florida para su partida de golf. Él y yo habíamos estado charlando más de una hora en la cola de atención al cliente, sabía que era una persona amable y que me estaba haciendo una pregunta legítima. Esta pregunta la oígo más y más veces cada año, así que en lugar de darle una larga explicación sobre el aumento de la contaminación junto con la tasa de defectos de nacimiento, y de la falta de servicios médicos de urgencia para los niños huérfanos, le dije que esperara un momento y saqué mi cámara. Le enseñé las fotos del pequeño Carlos y le dije: "lo hago por él. Lo merece todo ¿no crees?" Y tuvo que estar de acuerdo conmigo.
Hoy doy las gracias por todo lo que los donantes y simpatizantes de LWB hacen para que nuestro trabajo con los niños huérfanos sea posible. Gracias por dar el paso adelante para ayudar a los niños que se encuentran a sí mismos sin padres y solos en este mundo. Sinceramente no me gusta mucho pensar en sus orígenes. Me duele el corazón al pensarlo. Niños dejados en aceras y a las puertas de los templos, cerca de hospitales y delante de fábricas. Todos los niños que llegan a nuetras manos tienen detrás unas historias muy duras en el poco tiempo que tienen de vida. Sé con absoluta certeza que sus vidas son algo mejores por vuestra implicación.

Esta semana he tenido en mis brazos a niños que no estarían vivos si no fuera por vuestra preocupación y vuestra implicación. Lo que más deseaba cuando los tenía en brazos es que todos pudieran encontrar algún día un hogar permanente y no volver a sentirse solos nunca más. De corazón, gracias por trabajar con nosotras para aseguraros de que les damos esa oportunidad.

~Amy Eldridge, Chief Executive Officer

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