24 jul. 2014

Es niña

Mi hermana mayor acaba de tener un bebé, y ha sido genial haber podido seguirla durante su viaje de nueve meses. La parte más emocionante para mi familia ha sido, sin embargo, la parte más dura para mí - su ecografía.

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Os podéis imaginar la escena: toda la familia reunida en una habitación admirando las imágenes del nuevo bebé en la pantalla. Por supuesto todos teníamos muchas ganas de saber el género ¿es niño, o niña? Y cuando la técnico dijo "Es una niña!" todo el mundo se puso como loco de contento.

Ese fue un momento muy duro para mí, porque a pesar de toda la alegría que tenía, me invadió un sentimiento de terror. Mi mente se fue al momento en que mi madre biológica estaba embarazada de mí. ¿Cuál fue su reacción y la de mi padre biológico cuando supieron que yo era niña?

Porque ¿sabes? fui adoptada en China como bebé sano, así que las posibilidades de que fuera mi género lo que hizo que fuera huérfana son bastante altas. Me parte el corazón pensar que, en muchas partes del mundo, la reacción de una familia ante el nacimiento de una hija es "Oh, no! No una niña!" - en lugar de "Oh sí! Es preciosa!."

Es muy raro saber que las palabras "Es niña" puedan significar tanta desgracia para una persona y tanta alegría para otra.

La sensación fue tan fuerte aquel día en la habitación de la ecografía que de nuevo me hizo preguntarme cuál sería la verdad sobre mi abandono. ¿Sabían mis padres que yo era niña antes de nacer, o fue una "sorpresa" que supieron cuando nací? ¿Cuánto tardaron en decidir que no podía quedarme en la familia? Mi mente se abarrota de pensamientos sobre quién soy versus quién podría haber sido. 

Hace quince años en China el abandono de niñas era aún muy frecuente y miles de niñas como yo acabaron en hogares extranjeros. Pero si yo hubiera nacido en mi país de origen actual, en una China más igualitaria donde muchas familias de verdad desean tener una hija, cuán diferente habría sido mi vida.

Habría crecido en el sur de China y no en el centro de Oklahoma.

Usaría palillos en lugar del tenedor y del cuchillo.

No tendría a mi familia actual.

No estaría escribiendo esto, y sobre todo, no existiría de la misma forma.

Hay infinitas posibilidades sobre mi otra posible vida que se arremolinan en mi mente, y encuentro que me es más fácil vivir ESTA vida que cualquier otra imaginaria. Pero por supuesto, sigo imaginando.

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Sí, hay complicaciones y misterios en la historia de mi pasado. Sé tan poco sobre cómo acabé en un orfanato que realmente no es posible llamarlo historia siquiera - es casi más una frase o dos apañadas de cualquier forma. Creo que todos los adoptados llegan a un punto donde se preguntan por qué sus padres biológicos les dejaron, pero hemos de aprender a aceptar el hecho de que somos más fuertes que el abandono.

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Una cosa sí es cierta, la reacción de nadie ante las palabras "Es niña" va a volver a definirme nunca más. Ese es mi trabajo, mostrarle al mundo quién soy y lo que puedo conseguir.

~Anna Eldridge, 15 años

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando yo nací,fuí la primera, cuentan mis tias que a mi padre no le hizo ninguna gracia, es más dijo; una niña!en un tono nada nada de alegría
parece ser que el QUERÍA UN HIJO, un varón.
Aclaro que nací en España de padres Españoles, Europeos.

A día de hoy mi padre ha cambiado de opinión, aunque me ha costado bastante, unos 30 años.
Sin embargo está muy contento de tener una nieta y además nacida en China.

Un abrazo

Fundacion LWB - Amor Sin Fronteras dijo...

Sí, ha sido y es terrible, y aunque hoy día la situación de la mujer ha mejorado, todavía queda muchísimo por hacer.

Lo curioso es cómo en pocos años ha cambiado tantísimo la cuestión de género en el ámbito adoptivo. Hoy las niñas se adoptan enseguida (nacional e internacionalmente) mientras que ser niño dificulta más tu posibilidad de ser adoptado.

Un abrazo y gracias por tu comentario