21 jun. 2016

Jacqueline: creciendo en nuestra escuela Cree En Mí de Qingyang

Sonríe, porque la vida es algo hermoso y hay mucho por lo que sonreír. ~Marilyn Monroe

Una de las mejores cosas sobre nuestras escuelas Cree En Mí de dentro de los orfanatos es ver a alumnos que de otro modo no tendrían forma de ir al cole, crecer y desarrollarse como personas en un entorno escolar. Jacqueline, de once años y del orfanato de Qingyang es una de esas alumnas. Tiene parálisis cerebral y diferencia en las extremidades, así que usa un andador para moverse y por tanto ir al colegio público no era una opción para ella en China.


Los alumnos de las escuelas Cree En Mí (CEM) tienen sus días llenos de actividades educativas y la oportunidad de construír relaciones con sus dedicadas profesoras. El resultado es mucho aprendizaje y amistades hechas, lo que a su vez implica un montón de sonrisas.

Jacqueline disfruta mucho del curso escolar. Exuda felicidad y nos ayuda a recordar que la vida está llena de alegrías sencillas.

Estos días Jacqueline y sus compañeros de la escuela CEM de Qingyang han pasado mucho tiempo en el jardín, empapándose de sol y cálida temperatura.

Ha estado observando el florecimiento de las plantas, jugando en el agua con sus amigos y disfrutando del aumento de movilidad que su andador le proporciona.

Andrew Jacqueline 6.16
Dentro del aula Jacqueline y sus amigos han estado ocupados con un montón de proyectos divertidos. Por supuesto todos los niños disfrutan mucho del almuerzo de media mañana, y Jacqueline no es una excepción!
Las profesoras de la escuela han diseñado diversos planes de estudios para ayudar a los alumnos a trabajar la escucha y el contar historias que han escuchado. Jacqueline y su amigo Barry trabajan en esas habilidades usando una pizarra de fieltro.

Jacqueline y sus amigos también trabajan gran parte del día en manualidades que les ayuden a mejorar sus habilidades motoras finas, y a desarrollar su imaginación.
Viendo las enormes sonrisas de los niños de la CEM de Qingyang nos llena los corazones de alegría y nos recuerda que de verdad hay un montón de cosas en la vida por las que sonreír.

Muchas gracias a todos los padrinos de los programas de educación de Love Without Boundaries, por poner todos los días una sonrisa en las caritas de niños como Jacqueline.

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