1 sept. 2016

Haciendo honor a nuestro nombre

Todos los años en agosto me acuerdo del día que me presente en la oficina de la Secretaría de Estado en Oklahoma. Tenía en mis manos la documentación que había estado recopilando con mucho trabajo para registrar formalmente a Love Without Boundaries como organización humanitaria. Recuerdo haber sentido 1/3 de nervios mezclado con 2/3 de ilusión deseando con todas mis fuerzas poder ayudar a sanar a cuantos más niños fuera posible. Ahora, trece años después todavía me asombro al pensar en cómo se ha ido desarrollando todo, con gente de todo el mundo uniéndose para ayudar a los niños huérfanos y sin recursos, en formas reales e impactantes. Gracias a vuestra ayuda, bebés, niños y jóvenes han sido ayudados física y emocionalmente por vía del acogimiento familiar, la educación, la nutrición y de nuestros programas de curación que salvan vidas.
Trece años... cambiando miles de vidas. Nunca habría sido posible sin tí.


Los que me conocéis sabéis que me resulta muy difícil guardarme para mi las buenas noticias. Soy, desde luego, una persona que "grita todo a los cuatro vientos" cuando un niño se cura, cuando un niño encuentra un hogar a través de la adpción, cuando un niño se supera a sí mismo en el colegio. Así que tener que callarme las novedades que voy a compartir con todos en unos instantes durante varios meses, ha sido más duro de lo que pensaba (¡qué contenta estoy de poder contaroslo ahora!)

Con la mayor de las alegrías os anuncio que la Junta Directiva de LWB ha decidido que es hora de "hacer honor a nuestro nombre" y llevar nuestros muy exitosos programas más allá de las fronteras de China. ¿No es maravilloso?

Love WITHOUT Boundaries. Amor SIN Fronteras.
Llevamos años recibiendo casi a diario solicitudes de ayuda por parte de personas y grupos de todo el mundo, y en estos últimos meses he contactado con ciudadanos de distintos sitios que quieren impactar a los niños huérfanos y vulnerables en sus comunidades pero que no tienen los recursos para hacer realidad sus sueños. Y ahora, gracias a vuestra increíble ayuda, estamos listos para asumir proyectos globales que puedan encajar con el modelo de LWB.
Me marcho a Uganda esta semana [tercera semana de agosto] y de nuevo vuelvo a sentirme 1/3 nerviosa y 2/3 emocionada, lo que asumo que es una buena señal para lo que está por venir. Nos interesaría mucho ayudar en Uganda porque tiene una población de unos 2 millones de niños huérfanos, de los que aproximadamente un millón lo son por culpa del VIH. Voy a estudiar la posible apertura de proyectos de los programas médico, de educación, de nutrición y de acogida familiar... estaré muy agradecida por vuestros buenos pensamientos.

El mes que viene voy a visitar la región fronteriza que hay entre Tailandia y Camboya, donde el tráfico de niños y la extrema pobreza han generado devastadoras condiciones para miles de niños huérfanos y vulnerables. Hemos tenído la enorme suerte de contactar con una persona de allí que está haciendo todo lo que puede para ayudar a los niños que viven en los sitios más duros.
Hay algo muy fuerte en mi corazón que me dice que tenemos que marcar una diferencia real para los niños de esta región.

Por supuesto, nuestro compromiso con China sigue siendo tan fuerte como siempre y seguiremos atendiendo las solicitudes de asistencia que recibimos de allí. Pero como vosotros habéis ayudado a que LWB haya podido establecer nuestros programas de forma tan fuerte y sólida por toda China, nos sentimos seguros de que podemos impactar también las vidas de niños en riesgo de más sitios del mundo.
Hace trece años sentí tres palabras muy profundamente en mi corazón: Cada Niño Cuenta.

Creo en la verdad de esas palabras tan fuertemente ahora como lo hice entonces, y doy gracias de corazón porque ahora tendremos una mayor capacidad de difundir nuestro mensaje.
Así que brindo con todos vosotros por el comienzo de aventuras nuevas e impactantes para los niños, que las compartamos y vivamos juntos. No veo la hora de que llegue el momento en el que pueda contaros nuestros primeros proyectos en África a mi vuelta.

Gracias a vuestra ayuda y a la expansión de LWB, muchos más niños podrán saber que sus vidas realmente importan y que merecen ser amados.

~Amy Eldridge, Chief Executive Officer

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