11 mar. 2017

Uganda: para siempre en mi corazón

Uganda.
Es difícil para mi empezar a describir nuestra visita al pueblo Karukoba, el lugar de una de nuestras nuevas escuelas Cree En Mí. Llevaba tiempo deseando tener la oportunidad de viajar y ver la belleza del país además de coconocer a la gente sobre la que Amy Eldridge, la CEO de Love Without Boundaries, escribió a finales de verano. Me he sentido muy afortunada cuando al fin he tenido la oportunidad de visitar Uganda el mes pasado junto a la voluntaria Christina Lindseth. Sabía que iba a ser una experiencia que me impactaría para siempre del modo más profundo.


Sencillamente no había forma de saber de antemano que iba a sentir tantas emociones durante el viaje, a menudo todas a la vez, y muchas de ellas en conflicto con otras. El paisaje era de una belleza que te dejaba sin aliento, pero la pobreza de los habitantes de los pueblos era algo que nunca había visto antes.

Muchos niños vestían harapos, otros poca o nada de ropa. Algunas de las familias que visitamos no tenían comida ni agua en sus casas.

Por la noche, todas las familias quedan en la más completa oscuridad, durmiendo en el suelo en sus casas de una habitación. El pueblo no tiene electricidad, tampoco fontanería ni agua corriente. Antes de verlo por mí misma, me habría parecido casi imposible concebir la sobrecogedora necesidad del pueblo Karukoba.

Y aún así, había esperanza, alegría y risas de los niños, de sus padres y de los ancianos que se reunían en los terrenos de la escuela Cree En Mí para saludarnos. Hizo que mi corazón rebosara cuando nos aproximamos a la cima de la montaña la primera vez y pude ver la escuela recién construida, con sus colores vivos y su diseño marcadamente moderno.

El techo es impermeable y hay un sistema de recogida de agua de lluvia. Hay varios tanques para el agua recogida en la estación de lluvias que pueden ser rellenados en la época de sequía por una empresa ubicada en la ciudad que está a 45 km de distancia.
Lo mejor de todo es que pudimos ver a los niños y a sus familias. Se habían reunido para darnos la bienvenida, nos dieron las gracias por darles la oportunidad de un futuro más brillante.

Qué sensación tuvimos cuando intentamos explicarles que no éramos Christina y yo las que habíamos hecho todo esto posible. Toda una comunidad de personas increíbles y de todas partes del mundo que han confiado en LWB lo suficiente para intentar marcar una diferencia duradera en las vidas de los niños que realmente lo necesitan.

Esa fue la gran lección que aprendí en el primer día de nuestra visita. La Educación es la esperanza verdadera para que los niños de este pueblo puedan tener un futuro más brillante. Y acaba de empezar a ser una realidad gracias a la generosidad de desconocidos en el otro extremo del mundo.
Los niños de nuestra escuela también reciben desayunos y comidas nutritivas. Ellos y sus familias tienen acceso al agua de lluvia recogida en el edificio de la escuela. Van al colegio y se les enseña en inglés, el idioma nacional y una absoluta necesidad para avanzar en su educación.

Los alumnos de la escuela Cree En Mí de LWB en Kabale, también reciben uniformes, zapatos (sin los cuales irían descalzos) y una linterna solar para que la usen en casa. Todas estas cosas han podido pasar gracias a donantes tan increíbles como vosotros.

En nombre de los niños del pueblo Karukoba, GRACIAS a los increíbles donantes que viven con el lema de que Cada Niño Cuenta.
Si tú todavía no te has unido a nuestros esfuerzos de crear un cambio duradero a través de la educación y la nutrición sostenible para los niños de Karukoba, te animo a que te lo pienses ahora! Puedes apadrinar la educación de un niño/a cada mes, puedes donar gallinas, cerdos, vacas o colmenas para las familias que más lo necesitan, o puedes hacer una donación puntual para ayudar a romper el círculo vicioso de la pobreza en esta comunidad rural.
Por favor, uniros a nosotras para construir un futuro mejor para estos niños tan preciosos!

~Kelly Wolfe, Directora Ejecutiva de Relaciones Estratégicas